El ébola no es la única enfermedad

Dejando a un lado el lado político de este suceso, que también daría para una retahíla de líneas críticas sobre comunicación y protocolo, sólo me centraré en la parte periodística de esta crisis del ébola que ha aterrizado en España.

Efectivamente, como digo en el titular, el ébola no es la única enfermedad aquí. La mediocridad, la miseria, el servilismo y proteccionismo también han hecho acto de presencia en los medios estos días, tanto como el dejarle el marrón a la mujer que más está sufriendo con todo esto: Teresa, la auxiliar de enfermería contagiada. Bastante tiene que tener como para que no paren de echarle mierda encima sin que otros cambien siquiera el rictus.

A continuación, algunos ejemplos de cómo se puede joder la vida a una persona indefensa. Eso sin contar la sarta de mentiras y manipulación que van implícitas en ellas:

+ RTVCM – En el programa ‘No nos moveran’ les apetecía hacer coñas con la situación, y se les ocurrió esto:

+ COPE – Está grave, pero estos le daban por muerta directamente (no es un fake, porque el caché y la URL así lo demostraban):

cope ebola

+ Cuatro – Teresa fue entrevistada en ‘Las mañanas de Cuatro’. Eso sí, la entrevista se acababa cuando quisiera Cintora, no fuera a ser que perdiera unas décimas de audiencia…

http://www.cuatro.com/las-mananas-de-cuatro/2014/octubre/08-10-2014/Teresa-Romero-Mananas-auxiliar-contagiada_2_1872705075.html

+ TeleMadrid – De errores (o no) humanos que pudiera haber sí que hablan; de las indecentes declaraciones del responsable de la Comunidad de Madrid en este asunto, Javier Rodríguez, ni pío. Un clásico del canal.

telemadrid ebola

El hijoputismo puede aparecer de muchas formas. Puede no ser intencionado, como -probablemente- el caso de Cuatro y Cope que aquí muestro, pero hay que tener extremo cuidado con este tipo de informaciones y de tratamiento de la información. Mejor curarse en salud, y nunca mejor dicho, y dar al espectador lo que necesita: la información. La valoración ya la hará él.

Anuncios
Fuente: IsraelPalestina.wordpress.com

La guerra que te vendieron

¿Por qué no informa quien debe informar? Sería la espuma de lo que es la cuestión en sí. En este caso, el contenedor al que me refiero son los conflictos bélicos internacionales. Aún así, pese a lo pomposo y apabullante que es, no es más que el contenedor que engloba todo. Yo me quiero centrar en la parte de abajo, lo que yo llamo “las babas”, lo que peor regusto te deja.

¿Qué lleva a un medio (bueno, si fuera uno no habría tal problema) a ejercer una labor de desinformación tal que la audiencia a la que se dirige tiene que vérselas y deseárselas para encontrar información contrapuesta sobre un conflicto cualquiera? Sí, no hablo de “no información” sino de “desinformación”; muchas veces, los silencios duelen. ¿Por qué ese parcialismo? Que no se debe ser imparcial porque eso en realidad no existe, ¡que sí!…Pero, ¿no será más fácil ofrecer los dos perfiles de un conflicto de dos para que el lector, espectador u oyente pueda sacar sus propias conclusiones y posicionarse? (Se supone que de eso va la historia). Ah, no, que eso supondría que la gente piense…

Bsbi-9AIcAE9-gL

Algo extraño pasa cuando tienes que filtrar no una ni dos sino más veces una información en tu cabeza. Al jugador de baloncesto Dwight Howard le pasó esto que mento hace unos días. Dwight fue informado del conflicto entre Israel y Palestina por Twitter y decidió involucrarse. Lo que siguió fue un aluvión de críticas, una disculpa (¿por entrometerse?) y una retirada a tiempo. Dwight es estadounidense. Israel, como todos sabemos, tiene como mayor aliado mundial a EE.UU. Eso significa que un jugador de la NBA no puede dar su opinión sobre el tema, ¿no?

Amigos, la guerra encarnizada entre Israel y Palestina lleva años y años ahí. Ya nos deberíamos conocer la historia. Y no, no es un partido de fútbol. Es más serio. Aprovecho la coyuntura para recomendar un gran documental sobre el tema: “Palestine is still the issue”, de John Pilger. Como en toda pieza, no está todo. El resto de trabajo, si quieren, es suyo.

Qué pena no poseer información para desmanterlarles el chiringuito. Se lo tienen bien montado los cabrones. “Nos van a dar un toque los de arriba como publiquemos eso” o “Como digas eso, no creo que te pueda invitar más a la tertulia” deben ser advertencias muy usuales en los medios cuando hay un conflicto gordo de por medio. Más arriba he dicho que era “algo extraño” y he dicho algo incorrecto: no me extraña, me da pena. Estoy curado de espanto contra estas cosas y aún soy joven, fíjense cómo está el percal. Venga, les propongo un ejercicio reflexivo en forma de pregunta.

¿Se imaginan a ElPaís (no el de Felipe ni el de Aznar, el de 2014), el periódico que mejor ha tratado la información internacional desde siempre, poniendo en un brete al gobierno judío?

¿Se imaginan a Pablo Iglesias Turrión o a miembros de Izquierda Unida portando un discurso amigo con el pueblo israelí y su compleja situación geopolítica en el concierto árabe?

¿Se imaginan a algún presentador de 13TV o columnista de ABC defender el derecho de los palestinos a no achicarse ante lo que puede ser considerada por ellos una invasión de su territorio indiscriminada?

No.

Información edulcorada. En otros ámbitos podría repanpinflármela. Hablando del horóscopo, de los rumores sobre los fichajes del Barça o de la calorina que hace o no en pleno mes de julio da más o menos igual. En una guerra, no. Los que se dedican y los que queremos dedicarnos a contar lo que pasa debemos contar lo que pasa, no conectar sólo cuando tenemos imágenes brutales de un tiroteo, una foto en la que sale un niño sin cráneo o sonido nítido de un misil tocando tierra. Además, el sensacionalismo es el menor de los problemas. Es con lo que la gente se queda, sí, pero es porque no tiene una información de calidad sobre la que apoyarse.

Morralla bajo la decisión

Cuando nos aventuramos en las entrañas del periodismo deportivo, lo sucios y llenos de mugre que podemos acabar tras el trayecto es mucho peor que si te sumerges en las alcantarillas de Madrid. Cualquiera que lea los grandes diarios, escuche lo que se suele llamar tertulia o vea esas demacradas secciones de deportes en los informativos sabe de lo que hablo.

El mundillo del baloncesto tiene su idiosincrasia, como todos. No es la jauría del fútbol, obviamente. Pero nos pegamos entre todo lo malo que tiene la ACB y se nos pega al extrapolarlo a la NBA. El caso es hablar de lo negativo. Y uno de los acontecimientos que marcarán la liga norteamericana durante este año y los próximos es la 2ª parte de “The decision”, donde “The king” LeBron James ha decidido volver a su estado de origen para jugar de nuevo para Cleveland Cavaliers. Y a ello voy.

Pongamos un poco de cronología. LeBron James ejerció su opción de contrato por la que se desvinculaba de Miami Heat y pasaba a ser agente libre para decidir su futuro explorando él sus opciones. Ahí es cuando salió la camada de expertos aventurando con ningún acierto que aquel era un movimiento para reforzar el equipo heat y volver con más fuerza. Las apuestas, ese gran desconocido…

El tiempo pasaba y James no tomaba ninguna decisión. En esto que Chris Sheridan, un experto periodista que ahora trabaja de manera independiente en su página web, dijo que tenía información: al 90%, LeBron se irá a Cleveland Cavaliers. ¡Hala! Alguien con información, que finalmente se demostraría que era cierta punto por punto. Pero para los expertos lo único que hacía era joder la marrana.

¿Por qué esta majadería? ¿Por qué no nos divertimos siguiendo el mercado de fichajes y valorándolo cuando la información es oficial? Sports Illustrated ha conseguido la exclusiva del lanzamiento de la noticia, pero Sheridan se corona con lo que adelantó y no todos creyeron. El caso no es que acertara o no, que la situación cambiara o no, que el viento soplara en otra dirección o no. Me pregunto: ¿es tan difícil dejar de lado el forofismo o la pasión en una profesión donde hay gente que simplemente quiere hacer -y muy bien- su trabajo?

Cuando emites un juicio públicamente, te expones a que venga alguien y te lo desmonte. Y más cuando no tienes ni puñetera idea de lo que hablas porque no tienes información. Por eso, la lejanía te debe dar ese componente de mesura y observación que algo como la información NBA requiere en España. Mola eso de tirarse a la piscina de cabeza, pero tiene que haber agua.

Los JJ.OO. desde la pequeña pantalla

Fuente: Reuters

Aprovecho estas líneas para dar mi opinión sobre la cobertura que el ente público, Radio Televisión Española, ha dado a los JJ.OO. de Londres 2012.

Lo primero que hay que considerar es que los Juegos Olímpicos son un evento de interés general estipulado en el B.O.E., por lo que en ningún caso podría ser (ni, en mi opinión, jamás debería ser) transmitido por un canal de pago. Lo remarco en alusión a los comentarios vertidos sobre una posible comercialización de los JJ.OO. en España por Canal+, algo que sería una total aberración por mi parte.

También quiero hacer hincapié en la introducción de internet en estos Juegos. No sólo son los juegos más mediáticos (en cuanto a socialización tecnológica se refiere), sino que son otro pequeño paso hacia un cambio sustancial en el modelo de la televisión, con la introducción dentro de no mucho de las SmartTV en nuestras vidas. Con esto, me da para resaltar el tremendo papel jugado por RTVE.es y la cantidad de eventos en directo retransmitidos a través de la web.

Lo anterior es la parte positiva de la cobertura general de TVE en Londres. La parte negativa: sin duda, la falta de directos expuestos en televisión y la mala planificación de algunos de ellos -como cortar la presencia española para emitir hípica sin representación-.

En cuanto al tiempo dedicado a cada deporte en TV, la cadena pública ha actuado en bastante consonancia con los tempos de unas Olimpiadas. Los dos grandes atractivos, el atletismo y la natación, han acaparado la mayor parte del tiempo, con la retransmisión de jornadas completas. Fútbol, baloncesto y tenis han aparcado su habitual sobreexplotación en televisión para dejar paso a deportes como waterpolo, piragüismo, balonmano o ciclismo, algo que ya sabemos que será una completa utopía durante el resto del ciclo olímpico. Por tanto, gran visión de los reponsables de contenidos que esta vez hay que aplaudir.

Y otra cosa sobre la que me gustaría hacer hincapié es la inclusión de comentaristas en esta época de austeridad en RTVE. Algunos clásicos, como Alberto Urdiales, Antonio Peñalver o Pedro Delgado, nunca decepcionan. Otros, más novatos, o ilusionan como Almudena Cid o decepcionan como Gemma Mengual. Mención aparte me merece Javier Soriano, una grata sorpresa para los que sentimos las narraciones como si fueran nuestras.

En cuanto a los profesionales de TVE, todo profesionalidad y saber estar ante la cámara (con excepción de comentarios en las ceremonias de apertura-clausura). Paloma del Río, Paco Grande, Julia Luna, Fe López, Elena Jiménez, Josué Elena, Amat Canceller, Paco Caro, Lourdes Gª Campos, Nacho Calvo, Arsenio Cañada, Arseni Pérez, Xavi Díaz, Marcos López, Marta Solano y un largo etcétera de periodistas y comunicadores de los que debemos sentirnos orgullosos, porque son los que nos representan con nuestro dinero y hacen un excelente trabajo.

Tengo otras consideraciones, como que por fin se ha reconocido a Ernest Riveras -el “patrón del barco”- como el gran comunicador que es, o lo hipócrita a la vez que hilarante y ridículo del espacio ‘Sueño olímpico’. Pero eso es harina de otro costal.

Sí, amigos, todavía no ha llegado la involución a RTVE. O, por lo menos, a la redacción de deportes…