Ya no es 9-N

Y menos mal. Aunque aún queda tela que cortar y mucho que oír. Ya no es 9N por cuestiones de calendario, pero en muchos seguirá persistiendo ese momento como queriendo aferrarse a él.

No me voy a detener en la apología que se ha hecho desde TV3, que no van a conseguir que tenga cabida en este espacio, ni de la campaña de presión desde diarios nacionales como La Razón o ABC. Todo eso ya lo conocemos. Un tira y afloja pro ver quién dice más mentiras y consigue deformar la realidad. Parece un juego de niños chicos en el parque.

Me voy al 8 de noviembre, la antesala del acontecimiento, cuando Jordi Évole presentaba en ‘LaSexta noche’ de qué iba a tratar su doble programa especial del domingo con la consulta catalana como tema monográfico. Sí, nos lo metieron por las orejas incluso cuando ya había pasado. Jordi, que comparte cadena con Iñaki López, Andrea Ropero y el resto de equipo, presentaba algunas pinceladas de ‘Salvados’ en forma de avance. Le juntaron, además, con Pilar Rahola. Por si faltaban más alicientes… Jordi dijo algo que se me quedó atravesado en el pecho, algo así como que la campaña que se había hecho desde Madrid para parar la consulta había hecho que muchos de los partidarios del NO sí fueran a votar para que quedara patente su disconformidad. No diría que esas palabras son manipulación, pero me asombra que también se puedan interpretar como una percepción personal. ¿Qué tripa se te ha roto, Jordi? Yo no vivo en Cataluña, pero eso es una falacia de todas todas. Yo comprendo que se quiera defender la postura, pero una persona que está hablándole al 15% del share en un horario de máxima audiencia un día antes de un referéndum no puede soltarlas al alimón (y más si es un juicio sobre algo tan secreto como son el voto y sus razones). No estuvo afortunado Évole, sin duda.

Sin querer explayarme mucho, la rotura de alas que ha provocado el gobierno central que preside Mariano Rajoy hará que este asunto se demore más de lo que debería haberse demorado y tengamos esteladas en los medios para rato.

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El ébola no es la única enfermedad

Dejando a un lado el lado político de este suceso, que también daría para una retahíla de líneas críticas sobre comunicación y protocolo, sólo me centraré en la parte periodística de esta crisis del ébola que ha aterrizado en España.

Efectivamente, como digo en el titular, el ébola no es la única enfermedad aquí. La mediocridad, la miseria, el servilismo y proteccionismo también han hecho acto de presencia en los medios estos días, tanto como el dejarle el marrón a la mujer que más está sufriendo con todo esto: Teresa, la auxiliar de enfermería contagiada. Bastante tiene que tener como para que no paren de echarle mierda encima sin que otros cambien siquiera el rictus.

A continuación, algunos ejemplos de cómo se puede joder la vida a una persona indefensa. Eso sin contar la sarta de mentiras y manipulación que van implícitas en ellas:

+ RTVCM – En el programa ‘No nos moveran’ les apetecía hacer coñas con la situación, y se les ocurrió esto:

+ COPE – Está grave, pero estos le daban por muerta directamente (no es un fake, porque el caché y la URL así lo demostraban):

cope ebola

+ Cuatro – Teresa fue entrevistada en ‘Las mañanas de Cuatro’. Eso sí, la entrevista se acababa cuando quisiera Cintora, no fuera a ser que perdiera unas décimas de audiencia…

http://www.cuatro.com/las-mananas-de-cuatro/2014/octubre/08-10-2014/Teresa-Romero-Mananas-auxiliar-contagiada_2_1872705075.html

+ TeleMadrid – De errores (o no) humanos que pudiera haber sí que hablan; de las indecentes declaraciones del responsable de la Comunidad de Madrid en este asunto, Javier Rodríguez, ni pío. Un clásico del canal.

telemadrid ebola

El hijoputismo puede aparecer de muchas formas. Puede no ser intencionado, como -probablemente- el caso de Cuatro y Cope que aquí muestro, pero hay que tener extremo cuidado con este tipo de informaciones y de tratamiento de la información. Mejor curarse en salud, y nunca mejor dicho, y dar al espectador lo que necesita: la información. La valoración ya la hará él.

Obituarios a la española

En la última semana han fallecido dos grandes empresarios españoles: Emilio Botín, director del banco Santander, e Isidoro Álvarez, director de las galerías El Corte Inglés. Ambos lo hacían a los 79 años. Si esperan unas líneas de alabanza y peloteo hacia ellos, no sigan leyendo.

La capacidad que tienen algunos para manipular a la prensa es pasmosa. En algunos casos, hasta la entiendes. Como en el de estos dos individuos. La facilidad con las que han llenado papeles, cuñas, banners y pantallazos de publicidad suya es cuantiosa. Santander y El Corte Inglés son dos de las mejor posicionadas empresas que tenemos en el territorio patrio, sí. A base de esa reputación exterior e interior, los baluartes periodísticos de este mismo territorio han fenecido en favor de lo que proponen ambas empresas. Estas dos en particular inyectan muchos miles de euros en empresas periodísticas, por lo que son intocables donde se publicitan. Esto ha ayudado a aumentar las virtudes de las empresas a ojos de la opinión generalizada, lo que no refleja para nada la realidad. ¿Cómo vas a criticar una decisión de alguien que está en el consejo de administración de tu empresa, eh?

Emilio Botín siempre fue un iconoclasta. La gente de Cantabria puede que le vea como un producto que les vino muy bien, pero…¿y los demás? Santander ha ido fagocitando bancos (Central Hispano, Banesto, Abbey) hasta colocarse en el nº1 de España. Pero parece que al señor Botín le valía más invertir en la Fórmula 1 que en otorgar créditos a ciudadanos a los que les debía más que eso. “La prioridad de una empresa privada debe ser ganar dinero”, me dirán algunos. Por supuesto. Pero Botín ha sido calificado por importantes miembros políticos de la actualidad como el estandarte de la “Marca España”, por lo que se une ahí un componente social que ya compite con lo económico en tiempos tan difíciles.

Isidoro Álvarez nunca fue muy conocido. Esto le ha servido para protegerse de manera salvaje, tanto que mucha gente no sabía quién estaba al frente de El Corte Inglés hasta el día de su muerte. Es una estrategia que le ha venido bien en muchas ocasiones, a él y a la empresa. Pero cuando las cosas vienen mal dadas, como en los últimos ajustes presupuestarios y recortes de personal, se ve la mugre que había sido barrida debajo del sofá. Cualquiera que haya vivido en España desde 1995 hasta 2008 (aprox.) sabe que el auge de El Corte Inglés no ha sido ni medio normal. Ello, junto con la salvedad que supuso el convertir El Corte Inglés en fundación -que no sé qué cojones tendrá de fundación, ya que ayudar no ha ayudado mucho-, ha hecho de ECI una de las empresas más punteras…en estar en la sombra.

Todo esto entraría en el campo de lo normal si lo comparamos con los habituales pufos que se traen las grandes empresas entre sí. Pero lo de la necrofilia, eso de chupársela a los muertos, sí que me chirría más. El mamading (es una palabra que está de moda y creo que encaja bien) que se ejerce desde los periódicos, espeluznantes escritos a toda página, perfiles buenos, etc. Estos dos señores no sé si descansarán en paz, pero el ataúd que se han construido sin que la gente se entere es de oro del bueno.