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No todo lo que queremos sale a nuestro gusto

La Copa del Mundo de baloncesto es un gran evento. Este año se disputa en España, donde la selección anfitriona tiene una oportunidad importante de hacer historia con un oro para cerrar una de las mejores generaciones de la historia de este deporte en materia de selecciones. Hasta ahí es todo idílico.

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Finlandia celebra tras ganar / Fuente: Twitter (@TuukkaKotti)

En España, país anfitrión, el mundial lo retransmite Mediaset por televisión. Será en sus canales Cuatro y Energy -si España llega a la final, TeleCinco también se uniría a la oferta- donde podamos verlo. Aunque la oferta de partidos es más que pobre.

Durante la jornada de inauguración, las redes sociales en España se inundaron de calificativos y protestas de todo tipo contra la empresa de Silvio Berlusconi por su maltrato a este magno evento. En Twitter, el hashtag #AscoMediaset fue TT casi todo el día. Hasta los jugadores, muchos ACB e integrantes de la selección como Ricky Rubio o Pau Gasol, se quejaron de la cobertura.

Pero, ¿quién tiene la culpa? Pues mucha más gente de lo que la opinión pública se cree. Hay que mirar un poco más allá antes de rasgarnos (o rasgárselas a otros) las vestiduras. El baloncesto en Europa tiene bastantes problemas, más de crisis de ideas que de crisis económica -que también-. No vende. Las audiencias son pobres. Los patrocinadores aportan menos dinero. Y eso se resiente a la hora de que algún medio de comunicación quiera apostar por él.

Mediaset es una empresa de comunicación que siempre fue, es y será criticada. No es santo de devoción del que escribe, por ejemplo. Pero es una empresa, una empresa cuyo objeto es generar beneficio. Si algo no genera beneficio, ¿por qué va a querer la empresa apostar por ello? Lo explicaba muy bien Iturriaga en su artículo para ElPaís y Pablo Mira en su cuenta de Twitter. Mediaset retransmitirá los partidos de España, de EE.UU. y de otras selecciones punteras; por ese orden, el de importancia. Para ser un gigante de la comunicación es pobre, sí, pero repito que un Senegal-Puerto Rico tiene el target que tiene. Mediaset no quiere baloncesto, quiere lo que aporta económicamente. Si habéis visto ‘Deportes Cuatro’ sabréis que el baloncesto no es su prioridad (ni nº1 ni nº2 ni nº3).

En el pasado, lo que recordamos de hace poco, LaSexta y MarcaTV dieron el mundial. Ambas tomaron el mundial como arranque de su programación. LaSexta ni siquiera se veía en toda España en 2006 y MarcaTV comenzaba su andadura en TDT como canal temático. Ninguna es comparable al caso de ahora.

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Muchas son las críticas también en cuanto a quién lo cubre. Daimiel y Antúnez acompañan a Siro López en las narraciones de los partidos importantes, siendo mejor la otra pareja (Luque-De la Fuente) o la del anterior campeonato de Europa (Fuentes-Corbalán). Hay gente que se protesta y ni quiera sabe que la relación entre Siro López -al igual que Manolo Lama- y el baloncesto es más vieja que la tos. Pero eso es harina de otro costal.

Como digo, las culpas están más que repartidas. ¿De qué se queja la FEB si sus retransmisiones de la gira preparatoria han sido esperpénticas? ¿De qué se quejan los aficionados que no pueden ver partidos mientras no han visto uno de ACB o Euroliga en toda la temporada? ¿De qué se quejan las otras cadenas, que ni siquiera atisban el horizonte del baloncesto europeo? ¿De qué se queja ahora la gente si los horarios de Mediaset salieron semanas atrás? Que sí, que va a ser una cagada, pero es que esto ya viene de antes.

Da bastante pena tener que buscar links en internet fuera de tu país para ver un evento que se celebra en tu propio país. Da bastante pena que el curling tenga más audiencia que un partido de la mejor liga europea (ACB). Las dos cosas dan bastante pena, pero son reales. No se puede perder la perspectiva de lo que pasa, y es que hay que arreglar el baloncesto antes de querer que alguien nos lo arregle.

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Morralla bajo la decisión

Cuando nos aventuramos en las entrañas del periodismo deportivo, lo sucios y llenos de mugre que podemos acabar tras el trayecto es mucho peor que si te sumerges en las alcantarillas de Madrid. Cualquiera que lea los grandes diarios, escuche lo que se suele llamar tertulia o vea esas demacradas secciones de deportes en los informativos sabe de lo que hablo.

El mundillo del baloncesto tiene su idiosincrasia, como todos. No es la jauría del fútbol, obviamente. Pero nos pegamos entre todo lo malo que tiene la ACB y se nos pega al extrapolarlo a la NBA. El caso es hablar de lo negativo. Y uno de los acontecimientos que marcarán la liga norteamericana durante este año y los próximos es la 2ª parte de “The decision”, donde “The king” LeBron James ha decidido volver a su estado de origen para jugar de nuevo para Cleveland Cavaliers. Y a ello voy.

Pongamos un poco de cronología. LeBron James ejerció su opción de contrato por la que se desvinculaba de Miami Heat y pasaba a ser agente libre para decidir su futuro explorando él sus opciones. Ahí es cuando salió la camada de expertos aventurando con ningún acierto que aquel era un movimiento para reforzar el equipo heat y volver con más fuerza. Las apuestas, ese gran desconocido…

El tiempo pasaba y James no tomaba ninguna decisión. En esto que Chris Sheridan, un experto periodista que ahora trabaja de manera independiente en su página web, dijo que tenía información: al 90%, LeBron se irá a Cleveland Cavaliers. ¡Hala! Alguien con información, que finalmente se demostraría que era cierta punto por punto. Pero para los expertos lo único que hacía era joder la marrana.

¿Por qué esta majadería? ¿Por qué no nos divertimos siguiendo el mercado de fichajes y valorándolo cuando la información es oficial? Sports Illustrated ha conseguido la exclusiva del lanzamiento de la noticia, pero Sheridan se corona con lo que adelantó y no todos creyeron. El caso no es que acertara o no, que la situación cambiara o no, que el viento soplara en otra dirección o no. Me pregunto: ¿es tan difícil dejar de lado el forofismo o la pasión en una profesión donde hay gente que simplemente quiere hacer -y muy bien- su trabajo?

Cuando emites un juicio públicamente, te expones a que venga alguien y te lo desmonte. Y más cuando no tienes ni puñetera idea de lo que hablas porque no tienes información. Por eso, la lejanía te debe dar ese componente de mesura y observación que algo como la información NBA requiere en España. Mola eso de tirarse a la piscina de cabeza, pero tiene que haber agua.