Obituarios a la española

En la última semana han fallecido dos grandes empresarios españoles: Emilio Botín, director del banco Santander, e Isidoro Álvarez, director de las galerías El Corte Inglés. Ambos lo hacían a los 79 años. Si esperan unas líneas de alabanza y peloteo hacia ellos, no sigan leyendo.

La capacidad que tienen algunos para manipular a la prensa es pasmosa. En algunos casos, hasta la entiendes. Como en el de estos dos individuos. La facilidad con las que han llenado papeles, cuñas, banners y pantallazos de publicidad suya es cuantiosa. Santander y El Corte Inglés son dos de las mejor posicionadas empresas que tenemos en el territorio patrio, sí. A base de esa reputación exterior e interior, los baluartes periodísticos de este mismo territorio han fenecido en favor de lo que proponen ambas empresas. Estas dos en particular inyectan muchos miles de euros en empresas periodísticas, por lo que son intocables donde se publicitan. Esto ha ayudado a aumentar las virtudes de las empresas a ojos de la opinión generalizada, lo que no refleja para nada la realidad. ¿Cómo vas a criticar una decisión de alguien que está en el consejo de administración de tu empresa, eh?

Emilio Botín siempre fue un iconoclasta. La gente de Cantabria puede que le vea como un producto que les vino muy bien, pero…¿y los demás? Santander ha ido fagocitando bancos (Central Hispano, Banesto, Abbey) hasta colocarse en el nº1 de España. Pero parece que al señor Botín le valía más invertir en la Fórmula 1 que en otorgar créditos a ciudadanos a los que les debía más que eso. “La prioridad de una empresa privada debe ser ganar dinero”, me dirán algunos. Por supuesto. Pero Botín ha sido calificado por importantes miembros políticos de la actualidad como el estandarte de la “Marca España”, por lo que se une ahí un componente social que ya compite con lo económico en tiempos tan difíciles.

Isidoro Álvarez nunca fue muy conocido. Esto le ha servido para protegerse de manera salvaje, tanto que mucha gente no sabía quién estaba al frente de El Corte Inglés hasta el día de su muerte. Es una estrategia que le ha venido bien en muchas ocasiones, a él y a la empresa. Pero cuando las cosas vienen mal dadas, como en los últimos ajustes presupuestarios y recortes de personal, se ve la mugre que había sido barrida debajo del sofá. Cualquiera que haya vivido en España desde 1995 hasta 2008 (aprox.) sabe que el auge de El Corte Inglés no ha sido ni medio normal. Ello, junto con la salvedad que supuso el convertir El Corte Inglés en fundación -que no sé qué cojones tendrá de fundación, ya que ayudar no ha ayudado mucho-, ha hecho de ECI una de las empresas más punteras…en estar en la sombra.

Todo esto entraría en el campo de lo normal si lo comparamos con los habituales pufos que se traen las grandes empresas entre sí. Pero lo de la necrofilia, eso de chupársela a los muertos, sí que me chirría más. El mamading (es una palabra que está de moda y creo que encaja bien) que se ejerce desde los periódicos, espeluznantes escritos a toda página, perfiles buenos, etc. Estos dos señores no sé si descansarán en paz, pero el ataúd que se han construido sin que la gente se entere es de oro del bueno.

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